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El gran debut de Camino al amor

La nueva ficción, protagonizada por Sebastián Estevanez y Carina Zampini, se convirtió en lo más visto dentro de su franja horaria; el prime time se pone caliente

Por Martín Fernández Cruz | Para Personajes.tv

 
Foto: Prensa Telefé

Será cuestión de tiempo nomás. Así como los fans de Dulce Amor se agruparon bajo el nombre Marcoria (resultado de la fusión de Marcos y Victoria, la pareja de aquella novela), es cantado que Camino al Amor también tendrá a futuro una legión de seguidores que se agrupará denominándose algo así como Rolena o Malocco (por los nombres Malena, de Zampini, y Rocco, de Estevanez). Y no es arriesgado predecir que esta nueva ficción de Quique Estevanez generará un nutrido club de fans, porque Camino al Amor es una novela que, al menos en su primer episodio, demostró varios de los esquemas tradicionales de este tipo de formato, esquemas que siempre resultan infalibles, pero a los que se intenta dar una nueva vuelta de tuerca.

Sobre amores truncos y desencuentros afectivos



Sin extenderme demasiado sobre la historia en cuestión (que ya presentó una galería de prácticamente quince personajes), el eje del conflicto es un antiguo amor interrumpido entre Rocco ( Sebastián Estevanez ) y Malena ( Carina Zampini ). La novela comienza con el casamiento de él en México, mientras que ella aún sufre por ese romance interrumpido (y que suponemos, dejó varios cabos sueltos). Pero cuando el padre de Rocco, Antonio (Rodolfo Bebán), sufre un infarto, su hijo vuelve a Buenos Aires para estar a su lado, a pesar de mantener con él una vieja enemistad. Como suele suceder en estos casos, el repentino regreso del primogénito, sacude de manera violenta el status quo de una familia que mantiene con él viejos rencores y problemas sin resolver. En este sentido, el que más afectado se sentirá será su medio hermano, Vitto ( Mariano Martínez), que vive a la sombra de ser el menor y que siente que su padre nunca lo verá de la misma manera que a su hermano mayor.

El otro ángulo desde el cual se construye esta historia, corresponde a Ángel ( Juan Darthés) cuya vida no tardará en cruzarse con la de Gina (Sol Estevanez). La madre del personaje interpretado por Darthés, es Lenora (Betiana Blum), una antigua novia de Antonio con la que se reencontrará justo en el momento en que al pobre hombre le da el mencionado infarto. Así es cómo de a poco, todas las historias y los viejos amores vuelven a aparecer, para regocijo de una platea que pide a gritos reencuentros, sobre todo por la química que Estevanez y Zampini supieron tener en Dulce Amor .

 
Sebastián y Sol Estevanez; Rodolfo Bebán, Mariano Martínez y Juan Darthés. 

Nuevas y viejas caras

En este primer capítulo de Camino al Amor , hubo un puñado de personajes que ya se perfilaron como los más interesantes de la tira. Quizá por ser los que más kilómetros tienen recorridos, Bebán y Blum parecen, a priori, la pareja (o el proyecto de posible pareja) más interesante de todas (con perdón a los fans de Zampini/Estevanez). Bebán interpreta a Antonio Colucci, un personaje masculino menos acartonado que el que puede verse en otras novelas típicas. Lejos de ser un tipo taciturno o de pocas palabras, Bebán le da a su Antonio un matiz más profundo, más amargo, al ser un hombre que no tiene miedo de asumir la tristeza que le supone estar enemistado con su hijo (y con el fantasma de una muerte sin reconciliación).

Con respecto a Blum, no es novedad el elogio. La actriz compone el que será, sin lugar a dudas, el gran personaje tragicómico dentro de una novela cargada de tristeza y desencuentros. Betiana es Lenora, una actriz frustrada que sueña con alcanzar el estrellato y abrazar una vida de glamour y éxito. Aunque en este primer episodio tuvo muy pocas escenas, su presencia en pantalla se destacó rápidamente y junto a Eva de Dominicci (que interpreta a su nieta), tuvo un gran momento de comedia arriba del taxi de su hijo Ángel.

Otra de las parejas protagónicas que sin lugar a dudas tendrá gran repercusión es la interpretada por Mariano Martínez y la China Suarez. Lo primero que se destaca en ambos es que, obviamente, están muy asociados a las ficciones de Pol-Ka (a pesar de que Martínez ya estuvo en Telefé con Mi problema con las mujeres, y ella hizo el grueso de su carrera bajo el ala de Cris Morena). Ambos representan caras nuevas para una ficción de Estevanez, y una nueva forma de capturar a un público ya familiarizado con la dupla (algo similar hicieron con Dulce Amor, cuando apostaron por Nicolás "Tacho" Riera y Rocío Igarzábal para encarnar a la pareja joven, al ser muy conocidos gracias a su trabajo en Casi ángeles).

Por último, imposible no nombrar a un histórico reciente de la factoría Estevanez: Hernán Estevanez, que vuelve luego del cariño que despertó en la gente gracias a su personaje de "El Terco" en Dulce Amor.

 De a poco, todas las historias y los viejos amores vuelven a aparecer, para regocijo de una platea que pide a gritos reencuentros  COMPARTILO

Camino al rating

 

En su noche debut, Camino al Amor llegó a medir 22.4 puntos, ubicándose con comodidad en el sillón del programa más visto en ese horario. Y aunque ese número podría marcar un comienzo muy auspicioso para la novela, hay que decir que el verdadero reto será mantener ese nivel de audiencia a lo largo del tiempo que permanezca la tira al aire. La producción de esta nueva novela, puede festejar con la tranquilidad de, al menos, haber ganado la primera batalla del rating. El tiempo dirá si la química entre Estevanez y Zampini sigue intacta, si aún hay espacio para buenas novelas nacionales y si, una vez más, una ficción argentina le robará a Tinelli el puesto del rey del rating.

Pero en el afán de hablar de cifras, a veces olvidamos que más allá de los números, lo que realmente importa es la calidad del programa; esa es la verdadera responsabilidad. Dulce Amor , y más allá de que muchos miran con algo de desprecio al formato novela, fue un éxito porque aportó nuevos ingredientes a un molde que parecía totalmente agotado. Camino al Amor tiene entonces el deber de no repetir la fórmula, y darle a la tradicional novela, un elemento novedoso que la distinga y la eleve por sobre el resto de las ficciones. Ojalá así suceda..

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