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Murió el actor Osvaldo Bonet

A los 94 años, el también director contaba con una extensísima trayectoria

 
 

Esta mañana, según confirmó la Asociación Argentina de Actores, falleció Osvaldo Bonet, a los 94 años. Fue un reconocido actor y director de teatro, de extensa trayectoria, exdirector del Teatro Nacional Cervantes y del San Martín. Para muchos, un gran maestro, que preparó a varias generaciones de actores. Recientemente se lo vio en la película El cielo elegido (2009), y en la obra Tres Hermanas, de Antón Chéjov, que se presentó en el Teatro Regio en 2008. Sus restos serán velados desde las 16 en Malabia 1662.

Una vida dedicada al arte dramático

Nacido en 1918, estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Se reconocía como un gran defensor de la escuela pública y comenzó a actuar desde muy chico, por lo que en su currículum se extiende una lista larguísima de obras y películas. Tras ingresar en el Conservatorio de Arte Dramático de Buenos Aires, donde tuvo como maestro nada más ni nada menos que al legendario teatrista Cunill Cabanellas, también se aventuró a la dirección, ganando un gran prestigio, que más tarde le valdría el honor de dirigir el Teatro Nacional Cervantes y el San Martín. Durante algunos años se instaló en Francia, para volver en los 60, cuando grandes actores como Alfredo Alcón y María Rosa Gallo ya eclipsaban la escena local. Con ellos formó un prolífico grupo de teatro, para llevar a escena puestas emblemáticas de clásicos del teatro universal. Como director, se destacó en Los acosados, Las troyanas y Cyrano de Bergerac. Como actor, en Destiempo, El jardín de los cerezos, y muchas más. En cine fue asistente de dirección de Luis Saslavsky y Hugo Fregonese, y actuó en las películas Quebracho , de 1974, Contar hasta diez (1985), Cuerpos perdidos (1988), La venganza (1999) y más recientemente, en El Otro, protagonizada por Julio Chávez en 2007, y El cielo elegido, protagonizada por Juan Minujín, que se estrenó en 2009.

"De chico me apasionaban la física, la matemática. De joven me pasaba horas preguntándome qué iba a pasar cuando se dividiera el átomo. En aquel momento pensábamos que si se lograba hacerlo, habría tanta energía en el mundo que no iba a hacer falta trabajar y que, entonces, llegaría el famoso ocio creativo. ¡Qué iba a pensar yo que cuando se murieron miles de personas en Hiroshima y Nagasaki eso era la división del átomo! Eso me generó una profunda desilusión... A partir de ese momento, nunca más tuve fe en el progreso ni en nada. Sólo gracias a la ganas de vivir es que producimos cosas, entre las cuales está el teatro, ese juego de representarnos para ver cómo somos, eso de hacer muecas frente al espejo..", contó en una nota con LA NACION . Consultado por cuántas obras hizo en su vida en esa entrevista, dijo no recordar: "¿Obras, dijo? No. No tengo idea. De algunas ni me acuerdo del nombre... Las que tengo más presentes son "Cirano...", "Don Gil de las calzas verdes" o esa que hice con Alfredo Alcón en el Odeón, de la que tampoco ahora me acuerdo del nombre. Son tantas..."

Apasionado del teatro, continuó trabajando hasta hace muy pocos meses, como parte del elenco de Tres hermanas, de Antón Chéjov, que se presentó en el Teatro Regio. "Para mí, el teatro es como una especie de impulso; será por eso que me cuesta explicar mi apasionamiento por la actuación. ¿Vio los perros cuando juegan con su propia cola? Así es. Cuando era chico cada dos por tres jugaba al teatro. Invitaba a mi madre y a las sirvientas de casa, abría una puerta que daba al patio y ellas se sentaban. Yo hacía algo, me aplaudían un poco y luego se iban", recordó. ..

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