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Nazarena Vélez: "Amo a Sofovich y cuando hay amor, las peleas pasan"

 
«Yo sé que en este medio me voy a morir», dice Nazarena sobre su compromiso con el trabajo.  Foto: LA NACION  / Matías Aimar

Estaba sentada frente al televisor de su casa junto a toda la familia esperando ansiosísima. Cuando su cara por fin apareció en la pantalla el corazón le dio un vuelco. Tenía 14 años y su debut como actriz en una publicidad la llenaba de orgullo. "Estás hermosísima, te felicito", le dijo su mamá con lágrimas en los ojos. Acto seguido, la mandó a lavar los platos. Le tocaba. "Ah, no, yo no pienso lavar nada", contestó ella, insolente. No se vio venir el cachetazo, que dolió y mucho. Pero más el ego. "Lo agradezco hasta el día de hoy. Me puso los pies sobre la tierra. La vida es otra cosa. No es lo que sale en televisión", reflexiona Nazarena Vélez, con ese modo de hablar lleno de aseveraciones, contundente y espontáneo que forma parte de su sello. La otra parte la completan su pelo rubio con flequillo, sus ojos pícaros y su boca enorme, en este caso, pintada de fucsia. "¡Nazarena te amo, diosa!", le grita un fan desde la vereda, a través de la ventana del bar donde tiene lugar la entrevista. Sin interrumpir la anécdota, la actriz y productora de Los Grimaldi, uno de los sucesos del teatro local en esta temporada, le responde la gentileza con un beso lanzado al aire con mucho ruido.

"Ese cachetazo y el hecho de haber sido mamá tan joven, creo, me dieron otra templanza en la vida", continúa, como buscando el origen de su carácter belicoso y susceptible al extremo.

 "Y a veces piensan que me estoy peleando, pero es mi forma de hablar", dice y se ríe. COMPARTILO

Famosa por sus peleas ante cámara, por no tener pelos en la lengua y por su histórica relación de amor-odio con Gerardo Sofovich, su gran mentor en el medio, no reniega de su carácter "leonino", pero busca reivindicarse desde su lado más humano: "Yo tengo momentos de calentura, pero cuando llego a mi casa tengo tres hermosos hijos que me esperan y un marido maravilloso que me banca. Amo mi trabajo. Pero siempre estuvo en un segundo plano. Sí es cierto que te cruzás con bichos, hijos de puta, bichas, envidia, pero todo eso se quedó siempre afuera de mi casa".

Acaba de cumplir 39 años, y el 2013 ya lo había empezado con dos debuts: como productora teatral y como actriz de cine - protagonizará Cartas de mi padre de Pablo Yotich, junto a Raúl Rizzo-. Su semana se divide en mil: casa, canales de televisión para hacer notas, funciones en el interior, rodaje, ensayos, casting para los proyectos del verano, hijos, marido.¿dormir? "Poco. Y hoy no almorcé, ¿pedimos un sándwich?". Suelta una carcajada sonora. Lo hará varias veces durante la nota. Incluso después de dejar caer unas lágrimas.

 
«Soy una rebelde con causa».  Foto: LA NACION  / Matías Aimar

-Definamos a la Nazarena productora.

- Me encanta ser productora. No sólo porque descubrí, no te voy a decir mi verdadera profesión porque yo soy actriz desde chiquita y me siento muy cómoda ahí , pero descubrí que la producción me apasiona. Soy obsesiva, detallista, me encargo de absolutamente todo. Es un mundo en el que me venía metiendo hace rato. Y ahora veo que es un rol de mucha mayor responsabilidad. Podría delegar algunas cosas pero no lo puedo hacer. No me sale. Si delego, después tengo que ir a rechequear.

-¿Cuándo decidiste que querías producir además de actuar?

- El año pasado. Con Despedida de soltero [obra que llevó a Carlos Paz en el 2012] me di cuenta que era lo último que iba a hacer como coproductora. Se tenían que dar muchos factores: el crecimiento profesional y personal, también psicológico para asumir semejante rol. No sabés el peso que significa poner tu firma en un contrato y comprometerte a pagarle a un artista o una escenografía. Es una gran responsabilidad, porque yo sé que en este medio me voy a morir. Todo lo que haga lo quiero hacer bien porque yo quiero encontrarme el día de mañana con un colega y, puedo haber hecho un fracaso, pero no te debo un peso.

-¿A quiénes definirías como tus maestros?

- Yo, lo de laburante, lo tengo de mis viejos. Aunque no tengan nada que ver con el medio. Después, trabajé con Gerardo Sofovich desde los 14 años, que es un genio y está en cada detalle. Con Marcelo Tinelli, con Adrián Suar. Saqué todo lo mejor de cada uno porque siempre me llamó la atención la producción. Yo siempre opiné y por suerte me dejaron opinar. Pero fundamentalmente se lo debo a Gerardo porque fue con quien más trabajé.

-¿Por qué empezaste a trabajar tan chica?

- El primer impulso fue porque me quería comprar una bici.

-Cuando empezaste como modelo ibas a un colegio de monjas. ¿Te sentías señalada o cuestionada?

-Yo siempre fui muy rebelde. Soy una rebelde con causa. Nunca me importó lo que dijeran en el colegio de mi trabajo.

-¿Tus compañeras te decían algo?

-Más que las compañeritas, las madres. Mis compañeras estaban fascinadas porque yo les conseguía entradas para los boliches gratis.

-¿Cómo es tu relación con la religión hoy?

-Yo no creo en la Iglesia como institución. Soy súper católica, pero no creo que porque no vaya todos los domingos a misa Dios me vaya a castigar. Creo en Dios y en la Virgen, fui tres veces a Luján. Hice la comunión, la confirmación y me casé virgen, todo como mandaba la religión. Pero hoy, con 39 años, si bien bauticé a mis tres hijos, les doy la libertad para que no vayan a misa si no quieren. Ellos rezan todas las noches, porque lo sienten así.

-Hace poco dijiste que no te habías amigado con Dios todavía por la muerte de tu hermana Jazmín [ N. de la R.: la menor de los seis hermanos Vélez falleció en 2010, en un accidente de tránsito ], ¿seguís peleada?

-Tenemos nuestras discusiones. Hay noches de discusiones fuertes. Cuando voy al panteón donde está mi hermana, en Puerto Madryn, ahí tengo agarradas fuertes, pero estoy entendiendo, para mi bienestar psicológico, que esto no se termina acá y que Jazmín está en un lugar glorioso al lado de la Virgen y de Dios, que va a ser la primera en recibirme cuando me muera, que existe algo mágico y maravilloso, y que Dios sabe por qué hace las cosas. Mi familia y yo tendremos que quedarnos acá, por algo. Será porque tenemos más fuerza, porque tenemos que pasar por este dolor. Y ella no tenía que pasar por ningún dolor. Jaz la debe estar pasando genial y debe decirme 'qué boluda que sos' cada vez que lloro.

Pausa. Nazarena llora pero no deja de hablar. Solloza sin cortar la charla, como un desahogo profundo e interminable. Confiesa que siempre que habla del tema llora. No tiene pudor por mostrar su dolor. Se revela tal como es, visceral, con la sensibilidad a flor de piel, brutalmente sincera. "Hay momentos en que me planteo por qué mi sobrinas se quedaron sin su mamá. O por qué mis viejos están pasando un dolor tan fuerte. Nunca el por qué a mí. El dolor es tremendo, pero no quiero ponerme a pensar lo que es perder un hijo. Por qué a mi mamá y a mi papá, que se rompieron el alma los dos juntos para que nunca nos faltara nada a ninguno de los seis. Verles las miradas de tristeza infinita." Se seca las lágrimas. Se compone. Y sigue: "Pero hay momentos en que me reconcilio y estoy convencida que un día, cuando me muera, me van a aparecer todas las respuestas". La pregunta que sigue es sobre su sobrina, Bianca, que al principio, no podía ver a Nazarena porque la actriz estaba peleada con el padre. Hoy, ya superado ese escollo legal, su mirada triste recupera en un segundo la chispa al escuchar el nombre de Bianca: "Es una hija de p. Es igual a Jaz. El mismo carácter. Es tremenda. Cumple años el mismo día que yo. El 25 de julio. Y Jazmín cumple el 27. Son fechas muy movilizantes. La ves a Bianca y es Jazmín".

Peleas y amistades mediáticas

Una palabra sobre...
Gerardo Sofovich: "Un referente"
Flor de la V: "Una gran luchadora"
Marcelo Tinelli: "Un genio"
Moria Casán: "Paso"
Carmen Barbieri: "Otra gran luchadora"
Mirtha Legrand: "Una diva"
Flavia Palmiero: "Una mierda".COMPARTILO

-¿Qué fue lo primero que te decepcionó del mundo del espectáculo?

-Es que yo nunca tuve demasiadas expectativas. Nunca soñé con llegar a Hollywood ni hacerme multimillonaria. Entiendo que esta carrera está hecha de éxitos y fracasos. Nunca me lo tomé tan en serio. El enfoque de mi vida siempre estuvo en mi familia.

-¿Quiénes son tus amigos del medio?

- Atilio Veronelli. Estoy haciendo ahora una amistad con Georgina [Barbarossa] . Paulita Chaves. Tengo muy buena relación con todos en general. Pero mi vida se concentra tanto adentro de mi casa. Tengo tres hijos de distintas edades. Una sola de mis hermanas vive en Buenos Aires, así que cada vez que puedo viajo a Madryn a ver al resto. Y mi trabajo demanda demasiado tiempo... Pero tengo amigos. Hoy , Gerardo es un amigo que me va a quedar para siempre.

-Sin embargo, estuvieron muy peleados durante un largo tiempo.

- Gerardo es familia mía. Vos con un papá , un tío, te peleás y después te arreglás. Siempre hubo mucho amor, hubo un año en el que discutimos. Pero eso pasó. Yo lo amo, lo adoro, es uno de mis grandes amigos del medio. Cuando hay un amor genuino, esas peleas pasan.

-Llevar las discusiones con colegas a la televisión, ¿no te expone demasiado? ¿Cómo lo manejás?

- Depende con quién te pelees. Hay gente que no me importa nada. En líneas generales no me interesa. Es más el mito. Yo digo todo lo que pienso. Soy muy sanguínea para hablar. Lo que no me gusta lo digo, pero desde el respeto. Y a veces piensan que me estoy peleando, pero es mi forma de hablar [risas]. Tengo una sola persona con la que no me hablo que es Moria y ahora una persona que se metió con mi hija.

 "Entiendo que esta carrera está hecha de éxitos y fracasos. Nunca me lo tomé tan en serio" COMPARTILO

-¿Son tan comunes como parece las peleas de egos en los elencos?

-Cuando vos estás laburando de verdad y tenés tres funciones, no tenés ganas de romperle las pelotas a nadie. Tenés que estar muy rascándotela para ponerte a hacer eso. Pasa por ahí, tener la mente y el cuerpo ocupados.

-¿De dónde sacaste ese carácter para enfrentarte a todos?

-Bárbara me enseñó a ser mujer de golpe. Cuando a los 19 años una pendeja está boludeando yo ya estaba pendiente de mi hija. Si no tenía la fuerza me la inventaba. Tengo pilares muy grandes en mi educación y en la contención familiar.

 
«Yo digo todo lo que pienso. Soy muy sanguínea para hablar».  Foto: LA NACION  / Matías Aimar

Barbarita y su primer escándalo mediático

-Tu hija está siguiendo tus pasos, ¿cómo la ves?

-Está trabajando en Somos familia. Ella es una dulce, una gran profesional. Es bellísima por fuera, es un ángel, preciosa por donde la mires. Es íntegra, una gran mujer y una gran compañera. Es la mujer de mi vida. Tan profesional, correcta y seria. Yo le digo que es hija de Teté Coustarot, porque es súper cuidadosa con sus palabras, nada que ver conmigo [risas]. Cuando ves que tus hijos crecen y te das cuenta que hiciste bien tu papel como mamá. eso te da mucho orgullo.

- Conociendo el medio televisivo, ¿te preocupa la exposición que va a tener?

- Bárbara nació con mamá Nazarena Vélez. Yo no tuve esa suerte. Me fui ligando los cachetazos sin saber. Ella ya sabe lo que pasa. No todo el mundo te quiere. Barbie lo tiene clarísimo a eso. Tiene una inteligencia ampliamente superior a la mía y tiene muy claro todo lo que puede pasar. Ella ya viene viendo lo que tiene que hacer y lo que no.

-¿Qué no tiene que hacer?

- Por ejemplo, exponer su vida. De tanto exponer, después tenés que seguir explicando. Una vez que abriste la puerta es muy difícil cerrarla. Lentamente ella va aprendiendo al lado mío.

-¿Cómo le afectó la polémica que se armó con Flavia Palmiero [ Vélez denunció en los medios que la exconductora televisiva echó a su hija de una fiesta y se desató un escándalo]?

- Ella es muy inteligente. Sumamente. Tiene una gran contención, somos muy amigas sin perder el vínculo de madre e hija. Te puedo decir que me afectó más a mi que a ella. Ella tiene la capacidad de filtrar lo que no sirve y desecharlo. Yo salté como una fiera. Cómo no voy a saltar, hasta el día de mi muerte voy a saltar por mis hijos.

-Flavia dice que nunca la echó de su casa.

- Ella que diga lo que quiera. Para ella está todo bien. Pero entre lo que diga ella y lo que diga mi hija me quedo con lo que diga mi hija.

Estaba seria. De súbito, una carcajada para el final. Una carcajada a lo Nazarena: ruidosa, histriónica, natural..

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