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La dramática historia de las mellizas de Cuestión de Peso: "Te podés morir y a nadie le interesa"

 
 
 
Valeria Alejandra y Natalia Valeria García Bordenave decidieron ir al programa para encauzar sus vidas..  Foto: LA NACION  / Gerardo Viercovich

Aparecieron por primera vez el martes en Cuestión de peso y el impacto visual fue enorme: mellizas con obesidad mórbida. Entre las dos, sumaban más de 430 kilos. Pero detrás del show televisivo y los puntos de rating -que marcaron el record del programa-, hay una historia de mucho sufrimiento.

Valeria Alejandra y Natalia Valeria García Bordenave nacieron en Benito Juárez, el 26 de noviembre de 1976. Están por cumplir 37 años. Valeria pesa 226 kilos y Natalia, 207. Les cuesta caminar, respirar, estar paradas... Después de varios tratamientos fallidos para bajar de peso, decidieron escribir un mail a la producción del programa de El Trece.

En el estudio, mientras son sometidas a cambios de ropa y maquillaje, las mellizas charlan con Personajes.tv y cuentan su historia.

 
La historia de la mellizas causó gran impacto..  Foto: LA NACION  / Gerardo Viercovich

La decisión férrea de iniciar un tratamiento para adelgazar surgió hace poco, cuando Valeria salió de una internación por neumonía. "Ahí me di cuenta de que me podía morir", explica. Antes, habían probado con pastillas y otras dietas que lo único que lograron fue un efecto rebote. "Yo bajé 70 kilos y subí 100", cuenta Natalia. Ahora, juran, están dispuestas a todo para conseguir un cambio.

La vida de Valeria y Natalia era tranquila hasta que un día, cuando tenían 12 años, su papá tuvo un accidente con una esquirla (en la cantera donde trabajaba) y perdió un ojo. Vivían en Chillar, cerca de Azul y, como sus padres tuvieron que trasladarse a Buenos Aires para el tratamiento, ellas quedaron a cargo de su abuela. Y empezaron a engordar. A los 16 años ya habían superado la barrera de los 150 kilos. Dejaron el colegio y se fueron a vivir solas a Tres Arroyos. Allí consiguieron trabajo cuidando a una mujer de 74 años que también tenía obesidad mórbida. Desde ese momento, se mudaron varias veces, y siempre trabajaron de lo mismo.

 "Me di cuenta de que me podía morir", dice Valeria. COMPARTILO

¿Vida social? Poca. Nunca fueron al cine ni al teatro. Por la calle se burlan de ellas y nunca tuvieron novio. "Yo miro mi cuerpo y pienso que ni loca me desnudaría delante de un hombre", dice Natalia, la más interesada en formar una familia. Valeria no tiene ese sueño pero es la que más necesita ayuda: ya no tiene agilidad, su hermana la ayuda a bañarse y a asearla luego de ir al baño y no puede estar mucho tiempo parada. En los últimos tiempos, Natalia -que recibe una pensión por discapacidad de 1470 pesos- trabajaba en su casa, doblando gasas para esterilizar y Valeria cuidaba a una viejita por las noches. Para ir hasta el lugar, usaba una moto, una Motomel 110, bien resistente. La semana pasada dejaron todo para presentarse en Cuestión de peso.

 
La hora de la verdad. Los médicos analizan la mejor manera de ayudarlas..  Foto: LA NACION  / Gerardo Viercovich

Cuando llegaron al programa, no sabían cuánto pesaban porque no hay muchas balanzas que soporten tanto. Lo que sí sabían es que necesitaban este tipo de exposición para curarse: ningún hospital las quiso recibir para tratar la obesidad.

A pesar de todo, ellas parecen alegres y entusiastas. Se emocionan contando que mucha gente les pidió amistad en Facebook después del programa. Pero se entristecen cuando se dan cuenta de lo difícil que les resulta todo. "Cuando te dicen en un hospital que no te pueden recibir te da impotencia, te sentís a la deriva. Porque te podés morir y a nadie le interesa"..

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