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Gladys, la Bomba Tucumana: "Después de Gilda y Rodrigo, le tengo pánico a las rutas"

 
La Bomba Tucumana regresa a los escenarios con un nuevo disco.  Foto: Gentileza Hugo Mirabal

"Que cante la Gladys", dijo Tito Juárez. Ignoraba él, uno de los más solicitados cantantes de música tropical del momento, que hacía mover las caderas a todo Tucumán como nadie, que nunca más recuperaría el micrófono. En esa época Gladys Jiménez tenía el pelo largo hasta la cintura, era morocha y sólo sabía tocar la pandereta. Tenía 17 años, cantaba en la ducha canciones de Las Minifaldas y pasaba horas frente al televisor mirando los programas de música tropical junto a un vecino, que cantaba en una banda. Claro que la mayoría de los ídolos del momento eran hombres así que Gladys ni siquiera aspiraba a cantar. Pero sentía una incontrolable atracción por ese mundo alegre y festivalero de la cumbia. Su vecino le sugirió entrar como corista y bailarina de Tito Juárez, y empezó así: cargaba las guitarras, los cables y micrófonos, y bailaba con esmero y una pollera cortísima. Hasta que le pidieron que cantara. Y el público la amó.

  "No gané mucha plata como todo el mundo piensa. No soy millonaria". COMPARTILO

Pasaron 30 años, y esa joven simpática y extrovertida se convirtió en un emblema de la música tropical argentina ya no como "la Gladys", sino Gladys, la bomba tucumana. Su éxito en las bailantas de los 80 se convirtió en un fenómeno en los 90, y sus canciones, en clásicos de la música popular vernácula que trascendieron fronteras. Donde sea que alguien mencione ser de Tucumán - y cuando digo donde sea, es donde sea- el interlocutor exclama, casi como un reflejo: "¡Como la bomba tucumana!". Sí, Gladys logró eso que muchos buscan pero parece imposible: que "todo el mundo" la conozca. Y algo más también: cumplir 30 años en la música. Por eso está de fiesta. Celebrará con un recital en el Teatro San Martín de San Miguel de Tucumán, el Día de la Independencia, el 9 de julio - y que repetirá el 20 y el 22 del mismo mes- donde repasará todos sus éxitos y presentará su nuevo disco, Gladys aquí y ahora , con el que piensa iniciar una gira por Buenos Aires en la segunda mitad del año. ¿El gran regreso? "No gané mucha plata como todo el mundo piensa. No soy millonaria. Por eso tengo que seguir trabajando. Aunque amo cantar, lo disfruto mucho", cuenta la Bomba en diálogo con Personajes.tv.

¿Qué hizo todos estos años?

 
A los 48, Gladys se siente "más linda que nunca", y prepara una gira por Buenos Aires.  Foto: Gentileza Hugo Mirabal

Gladys vivió en Buenos Aires 15 años. Tenía una casa grande en Ramos Mejía y mandaba a su hijo [Santiago Griffo] al Colegio Don Bosco. Desde allí partía cada fin de semana en un periplo por todo el país para tocar. Viajó a Europa y por toda Latinoamérica. Cantó hasta el cansancio. "En 30 años nunca paré. Sólo los 9 meses que estuve embarazada de mi hijito, y después, al mes ya estaba subida a los escenarios". Fue en 2007 cuando decidió que era hora de volver a su Tucumán natal. "Después de la crisis se puso feo. Pasaban muchas cosas en el barrio y me daba miedo. Tenía pánico por mi hijo". Se instaló en el Barrio Modelo, una zona residencial en las afueras de la capital tucumana y desde allí partía a sus giras. Pero empezó a reducirlas. "En Tucumán me requerían mucho más". Fue en Tucumán que protagonizó el recital más importante de su vida, el concierto por el Bicentenario. "Fue una locura. Una ovación. Un amor.Un antes y un después en mi carrera", recuerda.

¿Cómo vivís el paso del tiempo?

- No me preocupa. Sigo con el pelo rubio, me pongo el mismo tipo de ropa, pollera, mini o mini short, botas altas. Nada más que ahora me pongo un saquito que, generalmente los hombres me piden que me lo saque [risas]. Yo me siento que estoy divina, mas linda que nunca. Me veo bien, conforme con mi cuerpo, mi rostro, mi piel. Y cuando me arreglo para ir a cantar, me convierto en una reina.

A los 48 años, Gladys elige muy bien los compromisos que acepta. Y como sea evita las rutas.

Vivir al extremo

"¡¡¡¡No me despierten!!! ¡¡No voy a cantar!!!". Gladys gritaba, fuera de sí, literal. Se subía a una decena de escenarios en la misma noche, y en el viaje de ciudad en ciudad se quedaba dormida. Los miembros de su comitiva se turnaban para despertarla porque el primero en interrumpir sus sueños era inmediatamente víctima de toda su ira. "Estaba tan dormida, tan cansada que me ponía agresiva y les gritaba. Hasta que entraba en conciencia, me despabilaba, pedía un espejo para pintarme rápido y a subir al escenario. Y de ahí a otro y a otro.", recuerda la cantante que tiene el récord de haber realizado 15 recitales en un mismo fin de semana. "Era una locura. Dormíamos mal, comíamos mal. Teníamos una vida al revés del mundo. Yo volvía de cantar a las 9, a las 12 teníamos que estar en el canal haciendo el programa de los sábados. Después salir a Junín. De ahí a Buenos Aires. A Campana... Nunca más podría hacer eso", dice con la voz agobiada sólo de acordarse. En sus años más intensos, Gladys tuvo dos accidentes graves en las rutas del país: uno en 1991, en el que varios de sus músicos resultaron heridos y hospitalizados, y otro, en 1995, cuando su auto chocó un animal en el Sur de Tucumán, que le costó una internación y 18 puntos en la cabeza. Como consecuencia de esa vida al extremo hoy siente un terror indescriptible por las rutas. "No le deseo a nadie lo que yo siento cada vez que tengo que viajar".

No sólo fue su propia y dolorosa experiencia. También dos grandes amigos se fueron en las rutas: Gilda y Rodrigo.

Gladys rinde un homenaje a Gilda

"Cuando Gilda murió iba en el micro en el que yo siempre viajaba. El dueño del micro, y chofer era Elvio. Era el micro que alquilábamos todos. Ver el ómnibus destruido, con Gilda, con mi chofer que se estaba por casar. Casi me muero. Por un mes no trabajé, fue la única vez que paré. Me dolió mucho", cuenta la Bomba. Muchos años después, le tocó revivir todo ese dolor con la muerte de Rodrigo. En 2000, Gladys estaba casada con Ariel "El Príncipe", el padre de su hijo, ídolo del cuarteto cordobés. Los dos eran muy amigos de Rodrigo. La noche del trágico accidente que se llevó a "El Potro", Ariel se había encontrado con él en City Bell y Rodrigo lo había invitado a volverse con él a su country de Benavídez, para unas copas antes de dormir. Ariel conducía su auto detrás de Rodrigo. No vio el accidente, llegó después. Cuando supo lo que había pasado entró en shock y volvió a su casa a contárselo a la Bomba.

-¿Cómo? ¿Qué has dicho?, le dije. "Rodrigo se mató", me contestó. Estaba como una loca, no lo podía creer. Tenía la esperanza que mi marido se hubiera confundido. Pero no. Era cierto.

-¿Cómo era esa vida al extremo? ¿Podías disfrutar de tu éxito?

-Si disfrutaba mucho. Sentía que era una número uno y que la gente me esperaba para verme cantar, y eso no tenía precio. El cansancio se me pasaba a la hora de subir al escenario porque yo quería entregar todo, porque sabía que estaba la gente esperándome. Pero cuando me hice más grande, tuve mi hijo, me daba cuenta que no podía andar así, podía perder mi vida. Que mi hijo pudiera quedarse sin mamá me daba mucho miedo y muchas veces discutí con el chofer. Le decía "Si vos vas a más de 100 no voy, me bajo acá". Me imponía.

 "Yo era la 'mamita' de la movida tropical, era una señora. Nadie se animaba a ofrecerme drogas. COMPARTILO

-¿Alguna vez tomaste drogas?

- No, nunca. Yo siempre fui muy fuerte físicamente. No tomo alcohol, nunca me gustó. Y drogas, muchísimo menos. Tampoco tuve gente que me acercara droga. Terminaba muy cansada pero nunca se me ocurrió tomar algo así. Incluso muchas veces me desmayé en shows. No hay que negarlo, conozco mucha gente que se ha drogado para ir a tocar, para resistir. Gracias a Dios nunca lo necesité.

- ¿No te ofrecían en los shows?

- No, jamás. Yo tenía un hijito, era una señora. Era la mamita de la movida tropical, nadie se animaba. Mi perfil, mi forma de ser, no daba para que me quieran ofrecer algo. Soy de otra época, ahora también, cuando me ofrecen un porro me enojo. Nunca he probado eso.

Un fenómeno made in Tucumán

 
"No me molesta el paso del tiempo. Cuando me arreglo para ir a cantar, me siento una reina". 

-¿Cómo nació "La pollera amarilla"?

-"La pollera amarilla" llega en el 90. Previo a eso yo ya era famosísima, en Tucumán, tenía muchos éxitos, ya había sacado dos discos. En ese momento me llamaba Gladis, la exuberante y luego, Gladys Morena. Era un tema viejo de Tulio Enrique León, instrumental que se llamaba así, "La pollera amarilla", y nosotros le pusimos la letrita esa, porque era un poco lo que pasaba cuando yo bailaba en los shows.

 "Me encantaría que la Presidenta llevara a algún artista del interior a cantar cumbia".  COMPARTILO

- Y con ese hit fue que llegaste a Buenos Aires.

- Sí. Así llego a Buenos Aires. Me contrataron los de Fantástico Bailable [emblemático boliche del barrio de Once donde descollaban los ídolos de la música tropical] y fue un éxito desde el primer momento. Los del interior que vivían allá y sobre todo los de Tucumán amaban ir a verme, tenía muchos seguidores.

- ¿Qué sentiste cuando te diste cuenta que esa canción se había convertido en un clásico?

- Todavía hoy no lo puedo creer. Es un clásico de la movida tropical. Es un tema que nunca faltaba en Videomatch o Showmatch. No falta, la ponen en todos lados. Para mí es un honor, me emociona que siempre esté sonando ese tema, que es un emblema. Es un himno de Tucumán. Y que lo sea en también en toda la República Argentina, un tema de una negrita tucumana. es increíble.

-Durante los 90, te invitaban a todos los programas de televisión. ¿Cómo vivías el éxito?

-Me daba cuenta del éxito de mis canciones, pero siempre fui más bien de perfil bajo. Siempre fui una chica muy tranquila, no me subí al caballo de nada. Antes de que salieran a la venta mis discos ya eran discos de oro, platino, triple platino, y yo no me daba cuenta. Hoy por hoy no tengo nada de archivo mío, porque soy así, nunca me la creí. Algunos matarían por eso. Hay gente que tiene años de trayectoria y nunca se sentó en la mesa de Mirtha. Con Susana también, siempre me invitaba. Y en Tinelli, mil veces, en Ritmo de la noche, con Guinzburg, me adoraba en la Biblia y el calefón, siempre me invitó. Así , un montón. Con Marley viajamos, Carmen Barbieri, Georgina Barbarossa, Julián Weich.Creo que me invitaban mucho también por eso, por ser sencillita, no quería acaparar ni hablar de más. Si me preguntás contesto, sino, estoy calladita.

Bomba política

 
En 1999, Gladys fue candidata a legisladora de Tucumán. Hoy reconoce que fue "un error".  Foto: Gentileza Hugo Mirabal

"Ponga una bomba en la legislatura", era el eslogan de campaña. La ley de lemas por la que se rigieron las elecciones de 1999 en Tucumán, había llevado a candidatearse a un número inverosímil de personas: había 40 mil candidatos, entre ellos, Gladys, cuyos votos apoyaban al Partido Justicialista, que resultó triunfador y llevó al gobierno a Julio Miranda. "¿Qué importa no saber cómo es un trámite legislativo? Para eso están los asesores", contestaba a la prensa la Bomba, sin pensar en la repercusión que tendrían sus dichos. Las críticas la hicieron llorar ante cámaras y finalmente no ganó. Hoy reconoce que fue "un error muy grande": "Nunca lo repetiría. Lo hice por ignorancia, por no estar informada, por querer hacer las cosas desde el corazón. Yo soñaba con ir al hospital a ayudar. Yo creía que iba a trabajar en la parte social, me la hicieron creer por ese lado. Ganaron muchos votos con mi imagen. Hoy, después de muchos años me acuerdo de eso y me odio. Porque estoy tan lejos de todo esa gente mala que nunca podría. Además yo no necesitaba nada. Tenía mi casa hermosa, mi auto hermoso, no necesitaba nada. Me engañaron. Me decepcioné muchísimo".

- Hace poco actuaste para el Bicentenario, invitada por José Alperovich [actual gobernador de Tucumán]. ¿Qué relación tenés hoy con la política?

-Nada. Nunca más. No estoy vinculada con la política. Ahora, en los 30 años, no me apoyó el gobierno de la provincia. Solo el Ente Cultural de Tucumán, que me dio el teatro San Martín. Con Alperovich tenía una buena relación, lo conozco, y he ido a hablarle por los festejos de los 30 años pero no me quiso ayudar y me duele mucho porque creo que soy una artista súper representativa de mi provincia y estoy cumpliendo 30 años en la música. Estoy muy dolida

 "Mi paso por la política fue un gran error. Nunca lo repetiría". COMPARTILO

- ¿Te gustaría participar en algún acto organizado por el gobierno nacional?

- Claro, me encantaría que la Presidenta llevara a algún artista del interior a cantar cumbia. Todos los que actúan para el gobierno son archimillonarios y facturan un montón por cantar siempre. A nosotros ni nos convocan. Te sentís discriminado.

-En una época se dijo que salías con Palito Ortega, ¿cómo fue eso?

- Sí, fue Marcelo Polino. Me peleé con él. Le mandé una carta documento en el acto. Estaba cantando para Palito Ortega en su espectáculo El tren de la esperanza. Estábamos contratados para hacer todas las ciudades y Polino dijo en la tele que yo estaba con Palito. Yo no podía permitir esa difamación. No sé de dónde sacó esa taradez. Eso me dolió, me cayó mal. Después se retractó y fui a programas de él. Me apreciaba, nos conocíamos desde que estaba con Lucho Avilés.

A pocos días de subirse a un escenario que la conmueve profundamente, Gladys está exultante. Se puede adivinar que sonríe cuando corta el teléfono con un "Gracias, mi vida. Que andés bien". Lo dice con su inconfundible acento norteño, con ternura, ella, la que a todos volvió locos con su pollera amarilla..

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